jueves, 7 de febrero de 2008

Confesiones de un preordinario

Una y otra vez

me vuelvo a encontrar

en el laberinto

No acabo de salir bien airado de él

las olas que vibran

el caballo sobre la mar

y el barco en la montaña

Érase uno

tres y dos

como factores únicos del indescifrable poema

¿soneto arcaico?

No, pues a la forma huyo,

huyo como el águila al devorarse a la serpiente

y huyo como el valiente al tomar el fusil

y disparar contra la opresión

Pero la opresión no existe

pues en mi cabeza el verde

que te quiero verde

surge creyendo que

era…

su trágica espada cae contra la ametralladora

Música

espada y ametralladora

espada y ametralladora

espada y ametralladora

el lema del gobierno hostil contra la luz

que viene de muy lejos

a ofrecer el perdón

que viene

de muy lejos

en el jardín de los poetas

que nacen al alba

sin saber realmente

que son unos

y otros…

y los pasos se ensalzan en

una forma abierta

que

descubre

las almas

¿a la oscuridad?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Excelente manejo de ritmo e imágenes. Qué orgullo leer esto luego de años de no saber de ti y de Carlos.

Carlos Ramírez, ex alumno del Instituto México, de la generación de tu hermano; tal vez me recuerdes por la guitarra, pasé momentos inolvidables tocando con tu hermano, mi tocayo.